¡Que no decaiga!

12 Nov

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¿Soy la única que no recuerda haber juramentado, en un arranque culposo, doloso o, cuando menos, insensato, que una de mis tareas principales durante esta gozosa vida marital sería… ¡¡¡bajar todos los días mil veces la tapa del váter!!!?

¿Pero qué sucede? ¿Cuál es el problema, el insalvable obstáculo que incapacita a mi santo para bajar el adminículo dichoso después de miccionar?

Pongámonos en situación: uno siente un cosquilleo en la vejiga… ¡ha llegado la hora de hacer aguas menores! Se aproxima a un waterclose, se baja la bragueta, extrae el instrumento, lo alivia, lo envaina, se sube la bragueta, tira de la cadena y… y…¡¡¡YYYY!!! Ba-ja-la-ta-pa (suenan violines y cánticos celestiales).

Pero en casa ¡no! La tapa queda erguida, arriba, en todo lo alto, como una alegoría del ánimo, la bravura y la voluntad que nunca decaen.

Y yo voy detrás, cerrándola. Unas cien veces al día. Todos los días de mi vida. Cuando estoy de humor musitando: “Ay, qué despistadillo es”; cuando estoy premenstrual, perjurando: “Me voy a cag… en todo lo que se menea”. Es en esos momentos cuando puede oírseme por la casa, cual alma que lleva el diablo: “¡La taaaapa, la taaaapa!”. Pero mi santo, como el que oye llover. Parece haber hecho suyo aquello de “lo bueno si breve, dos veces bueno”, y es descargar la última gotita y salir escopeteado del baño.

Hace unos meses, la luz llegó a mí: descubrí las tapas del váter con autocierre. Sí, esas a las que das un liviano toque y caen solitas, en una cadencia lenta y progresiva hasta, cataplún, dejar sellado el wc. Y compré dos. Una para cada baño. “Problema resuelto”, pensé.

Pero no es intención de mi santo hacerme conocer la felicidad de esta manera. Así que no se digna a empujar suavemente, casi como si se tratase de una caricia al aire, la tapa, para que ella acabe de plegarse en solitario. No. Sigue dejándola levantada, bien arriba, ¡banderas al viento!

Y lo peor de todo es que, con este sistema, cuando voy detrás y me toca bajarla a mí ya no puedo dar un golpetazo ¡con todas mis ganas! para que se entere mientra digo lo de “¡La taaaapa, la taaaapa!”.

Esto del váter ha echado por tierra a más de un matrimonio, que lo sé yo. Por eso, unos científicos norteamericanos muy píos se han dedicado a investigar el ángulo de ataque ideal para que los hombres no se orinen fuera de la taza. Y no han tenido pudor en publicarlo. Yo, por la parte que no me toca, les agradezco mucho la intención, pero tengo que admitir que mi marido, ya sea con caudal a chorro o a caño, nunca lo hace fuera. Sería perfecto, tengo que confesarlo, de no ser por el desagradable asunto de la tapa izada.

Como las desgracias nunca vienen solas, una de las maravillosas, aunque inútiles, tapas autocerrables que adquirí se ha atascado y ahora ofrece un “quiero, pero no puedo” a mitad de camino entre la taza y la cisterna. Una visión que me aflige sobremanera y que despierta una sonrisilla de venganza en mi santo.

“Vaya, parece que no se cierra”, me dice envalentonado. ¡Esto es un sinvivir! ¿Algún arreglador de tapas en la sala?

Terry  Gragera
@terrygragera

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5 comentarios to “¡Que no decaiga!”

  1. Estíbaliz 13 noviembre, 2013 a 23:08 #

    Ayer, con mi santo, leyendo tu blog, nos partíamos. Gracias a Dios, yo no padezco del trastorno de tapa levantada o….. ¿no he reparado en ello? Dios mío, como ahora comience a preocuparme, no te lo voy a perdonar.

    • Terry Gragera 13 noviembre, 2013 a 23:34 #

      Estíbaliz,

      Tú sabes que mi santo es muy santo, pero lo de la tapa… ¡no se lo perdono! Con respecto al tuyo, si no te has dado cuenta, ya, mira para otro lado, hija…

      Un beso enorme 😉

  2. Aminie 13 noviembre, 2013 a 19:29 #

    Jajajaja, Terry. Eres lo más. Es que lo “visualizo”. No con tu santo, sino con el mío…Y la risilla final de “vaya, el de autocierre queda hasta peor si te queda a la mitad de camino”.

    • Terry Gragera 13 noviembre, 2013 a 23:02 #

      Aminie, lo has clavado. Visualizas bien. Muchas gracias por leerme, so guapetona. Un beso muy fuerte. 🙂

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  1. Luz y taquígrafos | Mamá, Periquito me quiere pegar - 26 noviembre, 2013

    […] que osé hacer público lo de “La taaaaapa, la taaaaapa”, mi vida se ha convertido en un infierno. Mi santo, cual cobrador del frac, me persigue por toda […]

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