Archivo | Café con leche RSS feed for this section

Feliz (y relaxing) vuelta al cole

10 Sep

blog_coleOK

Lo confieso. He hecho algo horrible. Espeluznante. Pavoroso. Ejem… Digamos que mi hija no está muy animada con eso que se denomina sin piedad la FVC (feliz vuelta al cole), así que después de estrujarme el cerebelo con mil y una respuestas a su pregunta feliz: “Dime para qué me sirve ir al colegio”, he tenido que hacerlo.

No me valió de nada replicarle “para aprender” (pues ya me enseñáis vosotros en casa), “para tener más amigos” (ya puedo conocerlos en la piscina), “para hacer actividades interesantes” (con vosotros me lo paso genial)… y toda la retahíla que mis pobres neuronas a punto del colapso pudieron exponer.

Ella, erre que erre: que eso de que en el cole se lo pasan bien es un cuento y que si a mí me gustaría hacer deberes cuando saliera de la oficina, que lo que le interesa de verdad es jugar, hacer manualidades y cuidar de nuestro pequeño zoo como en verano.

Eran las 10 de la noche, pero me corría el sudor por la espalda, así que tan acorralada me vi que no tuve más remedio que tirar por la calle de en medio. Sé que debería cuidar más lo que hago y lo que digo para no traumatizar a mis niños, pero no tuve alternativa. Y lo hice… ¡¡¡¡Le puse el discurso de Ana Botella en inglés!!!

Durante esos dos minutos vi cómo los ojos se le salían de las órbitas, cómo iba abriendo y cerrando la boca, cómo se tocaba los oídos para despejar bien el conducto auditivo. Y yo, una madre sin escrúpulos, aproveché el momento para plantearle sin piedad: “Por esto tienes que ir al cole, hija mía, precisamente por esto”.

Ada debió de sentirse touché porque no dijo ni mú, se volvió a la cama, me dio un beso de buenas noches y se durmió sin rechistar antes de lanzar una mirada benevolente a su mochila.

Yo, sin embargo, no he podido pegar ojo en toda la noche pensando qué clase de monstruo soy que en vez de proteger a mi hija de todo susto, sobresalto o impresión la lanzo al abismo para engendrar terribles pesadillas en su mente. ¡¡Mi niña sólo tiene 10 años!!

Al menos, el atropello me ha salido bien. Esta mañana cuando le he preguntado si estaba más motivada para ir al cole, me ha contestado en un nanosegundo: “Yes, certainly, I am wishing it”, con un acento británico que para sí quisiera Michael Robinson.

No obstante, me arrepiento. Todo tiene un límite. Insensata de mí. Creo que necesito a relaxing cup of café con leche. Me voy pitando a la Plaza Mayor.

Terry Gragera
@terrygragera

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: