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¿Hace un pantano?

26 Feb

blog25febreroOK

En casa no se habla de política. No por ninguna consensuada decisión ni prevención familiar, sino por la misma razón por la que no se discute de fútbol o de las aves zancudas de Nueva Jersey. Bueno, ahora que lo pienso, tenemos muchas más probabilidades de charlotear de estos (últimos) animalejos que de las otras dos cuestiones, pues sabida es la querencia de mis niños por el mundo bestial.

Tampoco se ve el telediario, porque tenemos la insólita costumbre de cenar con el televisor apagado, así que las únicas nociones que tienen Ada y Teo de los políticos y sus fechorías son lo que oyen en el patio del cole y poco más.

Por eso no me extrañaron las preguntas de Ada sobre Franco, tema sin igual interesante, que habían tratado en clase.

-“¿Tú sabes quién era, mamá? ¿Pero era español? ¿Y cómo se llamaba de verdad?”.

La cosa no habría tenido mayor trascendencia, de no ser porque acto seguido a mis respuestas, mi vástaga de 11 años soltó: “Pues han pedido voluntarios para hacer un trabajo en Power Point sobre Franco (en inglés, añado yo), y me he ofrecido. Dice la seño que os preguntemos a los padres cosas de él para poner lo que hizo bien y lo que hizo mal”.

Glup, glup, gluruglup. (O lo que viene siendo: ¿¿¿comorrrrrr? ¡No puedo, no puedo! ¡Pecadora! ¡Cobarde! ¡Candemor!)

Lo juro: por un momento me transmuté y me metí en la cabeza de aquella profesora, que debía de estar pensando: “Ahí lo lleváis…”. Pero lo peor vino después cuando entré en un bucle mental donde no podía parar de imaginármela bailando samba en Río de Janeiro tras haberse deshecho de aquel marrón: “Pe, pe, pe, pepepepepe. Pe, pe, pe, pepepe. Samba de Bahia… Samba de Bahia…”.

Después de estar un rato con la cabeza echándome humo entre el ritmito sabrosón y las imprecaciones varias que me venían a la glotis, tuve que claudicar.

– “Hija, no vas a poder hacer el trabajo porque no sé cómo se dice pantano en inglés”.
–  “Pero, mamá, si me he ofrecido…”.
– “Pues lo siento, pero va a ser que no”.

Así que además de la imagen fija de la seño con su tocado a lo Carmen Miranda tuve que aguantar toda la tarde el enfado de mi hija (y con razón).

No sé qué idea habrá sacado del caudillísimo tras la explicación en inglés de la de Ipanema, pero no ha vuelto a preguntar nada, lo que me hace sospechar que sus lagunas históricas sobre ciertos temas pueden ser más alargadas que la pertinaz sequía que nos acechaba.

Claro, que es un mal común familiar. Sin ir más lejos, Teo, que conoció a Ana Botella gracias al asunto del relaxing, se descolgaba el otro día con esta conversación:

– Pues Ana Botella es la que peor habla inglés del mundo. Tras su marido, por supuesto.
– ¿Pero tú sabes con quién está casada, Teo?
– Claro, con Rajoy.
– ¡No!, es con otro señor que lleva bigote y…
– Ah, ya caigo… Con Chuck Norris.

Pues podría ser, pero no quiso la providencia que sus miradas se encontraran en el camino. No.

A este paso, y si fuera por mis hijos, me veo al pobrecito de Chuck Norris inaugurando un pantano mientras Ana Botella comenta en el NO-DO en su perfecto inglés: ¡Spanish: Franco has died!

Como si lo viera.

Terry Gragera
@terrygragera