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Hablando de “eso”: Vaginesil affaire (2ª parte)

18 Mar

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Después de que mi post de la semana pasada, Cariño, hoy tampoco toca, batiera récords de visitas, de “me gustas”, de comparticiones varias, y de comentarios negativos, tengo que deciros esto:

En mi próxima vida quiero ser ardiente y voluptuosa para que “me apetezca” cada día. ¡Qué digo cada día!… ¡¡Cada hora!! Aunque tenga migraña, aunque esté con un ataque de ciática, aunque me halle contracturada de cuello para abajo después de diez horas delante del ordenador.

En mi próxima vida quiero ponerme pijamas de seda cada noche y picardías picantones de lunes a domingo y de domingo a lunes, y hacerle ojitos a mi santo cada madrugada. Plin, plin, plin.

En mi próxima vida revocaré el cargo, gentilmente adjudicado por la concurrencia, como presidenta honorífica de Frígidas Anónimas. Porque entonces no desearé, anhelaré, codiciaré y/o ambicionaré pillar la cama… ¡¡en soledad!! (aunque esté reventaíca viva), sino al lado de mi ma-cho.

En mi próxima vida no diré nunca, nunca, nunca que los hombres siempre tienen ganas y las mujeres no. Porque jamás de los jamasés utilizaré tópicos ni aunque sea en broma. Y porque a las amigas que me cuenten que se hacen las dormidas o que fingen dolor de cabeza porque no les apetece retozar (¡santo cielo, qué barbaridad!) les diré que se lo hagan mirar, no sin antes inscribirlas a perpetuidad en Frígidas Anónimas (FA), claro está.

En mi próxima vida les pediré educadamente a mis hijos que en los tres primeros años de su existencia tengan a bien no despertarse por la noche, porque su padre y yo tenemos otras cosas que hacer, (¡que hay que explicarlo todo!), y porque si no me dejan descansar estaré al día siguiente llorando de agotamiento y entonces no tendré ganas y, en ese caso, ¡oh cielos!, volveré a ingresar en FA.

En mi próxima vida negociaré con mis jefes que no me den problemas en el trabajo para tener siempre la mente abierta y dispuesta a las alegrías conyugales. Y en lo que respecta a mi vida doméstico-familiar, desterraré todas las tareas fútiles e inconvenientes como la plancha, las lavadoras, la comida, el orden y la limpieza, e incluso aquellos asuntos espinosos de la educación de mis vástagos que puedan entristecerme, preocuparme o desasosegarme, desviándome así de mi objetivo principal: darme a la concupiscencia.

Así que ya lo sabéis. Por el momento, y mientras siga teniendo esos terribles arranques de “Cariño, hoy tampoco toca”, ostento la presidencia de FA. Ahora que en mi próxima vida, ni la Sharon Stone, oye. Es que no me vais a conocer. Sobre todo, tú, santo mío.

Terry Gragera
@terrygragera

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