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Mi cosmólogo particular

29 Oct

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Ca-no-ni-za-ción ¿En vida? ¡En vida si es menester! Canonización para el papa Francisco, que me acaba de resolver el enigma familiar más menesteroso con el que me encuentro a diario.

Sí, queridos, porque no hay noche en que Teo, justo antes de dormir, no vuelva con el tema del Big Bang, el Génesis y la dichosa colisión de partículas.

-Mamá, entonces, ¿cómo se creó el mundo: con el Big Bang o fue Dios?

Yo intento hacer un remix a lo King África y, aunque tengo tentaciones de contestarle:

-Booooooomba, para dormir esto es una booomba…

… Me muerdo la lengua y le digo que fue mediante el Big Bang, pero que Dios estaba primero.

-Ah, ya, osea –dice mi retoño- que se produjo el Big Bang, pero Dios estaba ahí pendiente.

Entonces asiento con la cabeza, mudita viva, a ver si puedo desviar la conversación, pero Teo insiste:

-Pero ¿cómo no le hizo daño a Dios la explosión?

Momento en el que, cual suegra incomprendida, me pongo a carraspear compulsivamente.

-Teo, este tema es un poco difícil, ¿no?

-¿Por qué? A mí me interesa mucho saberlo.

-Bueno, en realidad creo que lo del Big Bang es una teoría, y nunca llegaremos a saber lo que pasó.

-Pues sí, porque seguro que en alguna galaxia quedan partículas de esas y se puede saber…

“Lo que tú digas, cariño”, contesto como si fuera mi santo dándome la razón.

Pero mira tú por dónde, el Papa Francisco ha devuelto la luz a nuestras tinieblas y ayer casi palmoteo con las orejas cuando leí de su boca: “El Big Bang no contradice la intervención creadora divina sino que la exige».

Así que a partir de ahora, no pienso contestar otra cosa que esta, una y otra vez, una y otra vez, apostillada, eso sí, con un “dogma de fe, hijo, dogma de fe”.

Creo que mis dos polluelos tienen un gen raro que les hace cuestionarse este tipo de cosillas… de niños. Porque Ada ya me planteó hace años que dónde estaban los dinosaurios durante la Creación y Teo estuvo muy, pero que muy ocupado tratando de descubrir cuántas dimensiones tienen las sombras y si la nada existía.

Un gen o los dibujos animados que ven. Una de las dos cosas tiene que ser, os lo aseguro, porque a su padre y a mí no nos da por esas disquisiciones.

Ay, si no fuera por el Papa Francisco, mi cosmos seguiría preso del lío universal.

Terry Gragera
@terrygragera

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