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Una (Rodríguez) y no más

20 Ago

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Queridos todos: estoy de Rodríguez. Pero no se me imagine a lo Pajares y Esteso en “Los bingueros”, “El currante” o “Desmadre matrimonial”. Aquí me tenéis sola y contrita delante del ordenador, mientras mis dos soles y mi marido apuran sus generosas y no por ello menos merecidas vacaciones.

Ay, ay, ayayayay… ¡Cuánto los echo de menos (a unos más que a otros, bien es verdad)! Yo que me pensaba que esto iba a ser coser y cantar: trabajar por la mañana, un ratito de piscina, ver los cotilleos en la tele, cenar cuando me diera la gana y meter un (1) plato en el lavavajillas… y, sin embargo, estoy que no me hallo.

Porque el postureo de soltera independiente-sin-ataduras-porque-yo-lo-valgo-¿sabessssss? está muy bien para un par de días, pero luego la semana se te va cayendo encima y te entra un mal humor de tanto dormir, de estar sin estrés  y de no recoger cosas tiradas por el salón que no hay quien te aguante.

Y lo peor de todo es que no tienes con quien meterte ni a quien echarle la culpa de nada…porque “él” no está. Recórcholis, ¡cuánto te extraño, santo mío! Repámpanos; esto es un sinvivir. ¿Pero nuestro matrimonio no era indisoluble también en verano?

Menos mal que el fin de semana puedo desquitarme cuando voy a verlos. Entonces, como el que no quiere la cosa, me pongo a mandar más que la Merkel y a ceder y perdonar al nivel de Rajoy. Y lo organizo todo, absolutamente todo lo que se puede desordenar en una casa durante cinco días sin una madre. (No, no hace falta que os pongáis en mi lugar, dejad los tranquilizantes para luego).

Pero llega el lunes, y vuelta a empezar: desubicación total, así que no me queda otra que ponerme a discutir virtualmente a través de la tele con los del Sálvame: “Eso no me lo dices en la calle”, “¿Mi santo? No te permito que hables de mi vida privada…”, “Te va a caer una demanda que lo vas a fliparrrrrr”. Así, al menos, se me baja el nervio y no me acuerdo de que estoy mohína, pesarosa y melancólica.

¡Qué dura es la vida de la Rodríguez! Todo el año quejándome sin control por unos minutejos de asueto, esparcimiento y/o inacción para ahora no poder disfrutarlos.

Hijos míos, os lo digo desde ya: vuestra madre es la diosa de la contradicción.

Terry Gragera
@terrygragera